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miércoles, 22 de agosto de 2012
Comunicado de la Fundación KESHE
domingo, 12 de agosto de 2012
El verdadero reajuste: cambio de mentalidad - Lo que verdaderamente necesita este país es un cambio radical de mentalidad
Lo que verdaderamente necesita este país es un cambio radical de mentalidad. No basta haber entrado en Europa sacando tajada de los millones recibidos Eso tenía que hacerse acompañar de un cambio de mentalidad que no se ha producido. Ahora tendrá que afrontarse por la única vía a que las personas y las sociedades primarias acostumbran: el bolsillo. Pues para que una persona o un pueblo cambien su visión general del mundo, o han de transcurrir cien años o han de sufrir una crisis aguda como la que atraviesa este país. La mentalidad saqueadora de muchísimos personajes públicos a lo largo de estos últimos treinta años, ha causado los estragos suficientes como para urgir el cambio. Tanto derroche y latrocinio, propios de una mentalidad mezquina por un lado y necia por otro, tenían que pasar una gruesa factura. Y en eso estamos. Lo peor es que la factura efecto de esa mentalidad no la pagan los culpables, si no los de siempre: los socialmente débiles.
La primera condición que debe darse para que un país atrasado dé un salto al progreso integral es un cambio de filosofía vital, primero en sus dirigentes y luego en la ciudadanía. En este orden. Téngase en cuenta que cuando hablamos de un país atrasado, lo primero que pensamos es en su marcada desigualdad social, en el caciquismo, en las diferencias clamorosas entre unas clases y otras, en los muchos privilegiados y los muchos más desgraciados todavía. Y en España, el salto dado durante tres décadas ha sido hacia atrás. España, por culpa de tanto bandolero público impune, pasó de la penuria al despilfarro en +muy poco tiempo. Pero sigue siendo un país atrasado en lo importante; en lo moral y en lo social. Y ello, por mucho triunfalismo de que blasonen los medios y toda la clase política.
Digamos que hay que aceptar un cierto grado de corrupción de los poderosos en un sistema político, económico y social propicio que la fomenta y aun hay quien considera un motor más de la economía. Pero el número de los corruptos entre nosotros es tan escandaloso que no hay otro en el mundo, a excepción de los que precisamente menospreciamos, que pueda compararse con España en semejante materia. Sea en la política, en el empresariado, en la banca o en las instituciones; sea en la justicia, en la gobernación o en la clerigalla, es decir en los ámbitos corruptibles, la distancia entre los países europeos a cuyo espíritu se aspira, y España, es aún muy grande. Por eso lo que le queda, es la asignatura pendiente de la honradez pública de políticos y banqueros y empresarios, y la voluntad de sus gobernantes y asociados de acortar las enormes diferencias sociales que perduran todavía, efecto en buena medida del tener como referentes a las figuras de un monarca y un papa por definición atrasados socialmente…
A estas puntuales circunstancias se añade la ingeniería financiera que aprisiona al mundo en las altas esferas de la política y la economía pública; una suerte de ingeniería que produce aún más graves disturbios en la economía normal. Pues de la ingeniera financiera, de la que está excluida la mayor parte de la ciudadanía, son sólo los especuladores quienes sacan partido sin poder evitarlo ni intervenir el resto de los ciudadanos.
Observar a la economía capitalista, no cuando su depredación no encuentra barreras si no en plena crisis, es un ejercicio antropológico interesante para comprobar hasta qué punto en este país, y cuando digo este país quiero decir muchos de sus responsables, el pillaje envuelto en el oscurantismo economicista ha estado a la orden del día. Las consecuencias son nefastas, más allá de las obligaciones de pago de las deudas contraídas. Pues ahora a los gobernantes actuales les parece cara la educación y se disponen a ensayar la ignorancia; les parece cara la sanidad, pero no piensan abaratarla con la eutanasia; les parece cara la minería, pero no mandan a los mineros a casa con dignidad. Y así sucesivamente. Todo, por no haber tenido lugar todavía un imprescindible cambio de mentalidad. Con el euro o sin él…
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España sufre un atraso moral atroz. Las generaciones anteriores a la democracia se regían por una moral pacata e hipócrita, pero también adobada con buenas dosis de austeridad aunque fuese a la fuerza. En cuanto empezó esto que llaman erróneamente democracia, podría decirse que casi la sociedad entera se puso de acuerdo para enriquecerse lo antes posible. Los estragos declarados años después afectan tanto a lo público como a lo privado empujado por lo público. Y así, la deuda privada supera con creces a la deuda pública. La construcción y el crédito mil millonario que todos los necios dirigentes bancarios y políticos contrajeron y creyeron que no había que devolver, potenciaron el impulso.
Pero han pasado treinta años, y es evidente que no se puede pertenecer a Europa, que no se es Europa, si quienes de una u otra forma ostentan o detentan el poder y las claves de la convivencia no refrenan su ambición y su desvergüenza; unos, apropiándose de todo lo que han podido, y otros consintiéndolo como hasta ahora. Por eso, como los europeos lo ven y lo saben y ya no se fían de este país, es decir, no se fían ni de la banca ni de los dirigentes ni de las instituciones, las ayudas que ahora vuelven a recibirse van a ir intervenidas, es decir, vigiladas.
El trance, pues, va a ser crucial, para este país. Por eso urge el cambio de mentalidad. Los ricos, los dirigentes y en general los poderosos han de abandonar la rapiña y el barco que hace aguas por todas partes de la monarquía bananera. La intervención y los reajustes que lamentablemente habrán de costear los que no han tenido la culpa de nada, tendrán que ir ligados a un cambio radical de mentalidad que hubiera debido comprender por sí misma la simple evolución social; no tanto la de la ciudadanía de a pie, que también, como la de quienes dicen mirar por el bien común y servir al pueblo, cuando está ya muy claro que las verdaderas razones de postularse como dirigentes de las superestructuras de la vida pública: política, justicia, empresa, y banca, principalmente, han sido enriquecerse y enriquecer a los de su clase dejando sólo las migajas para los perros.
De esto se trata, de que los responsables públicos de toda laya, tomando el asunto como recorte principal, comprendan o se obliguen a comprender que un país jamás puede prosperar ni en lo material ni en lo moral ni en lo cultural, si son el latrocinio, el despilfarro y la visión privada de lo público lo que gobierna…
Jaime Richart
28 Junio 2012
martes, 22 de mayo de 2007
Socialismo utópico
De Wikipedia, la enciclopedia libre
el socialismo utópico es el mas sencillo de todos los moviemientos que ha hecho Robert Owen, quien a él se le acuñe este término por su calidad de vida donde esta basada su propia historia, todo este movimiento esta basado en el cooperativismo, en donde manifiesta su propia vida social y que lo ha hecho como a uno de los pioneros del socialismo utópico.
Historia [editar]
La figura más notable de los pensadores ingleses que se preocupaban por mejorar las condiciones de los obreros fue Robert Owen, quien trató de llevar a la practica sus ideas sobre la organización del trabajo y la distribución de la riqueza, estableciendo el seguro social, bibliotecas, escuelas para niños y adultos, y otras prestaciones para los obreros, en una comunidad que llamó New Harmony. De ella se derivan los modelos de las comunidades utópicas. Algunos dicen que las ideas socialistas de Owen fracasaron porque pretendían, por medio del convencimiento obtener el respaldo de la sociedad -incluída la burguesía- solo al ver el ejemplo, otros dicen que era por carecer de un plan viable a largo plazo, otros porque dicen que estos socialistas prefiguraban demasiado un modelo único o cerrado de la sociedad futura planteando sociedades con proyectos o evoluciones acabados cuando la realidad está en continuo movimiento, otros esbozan diversas teorías de su fracaso algunas más serias que otras.Los pensadores franceses creyeron que era posible transformar la sociedad por medio del convencimiento, la buena voluntad y los sentimientos religiosos. De aquí que se les aplique el calificativo de utopistas como a Robert Owen, ya que sus soluciones estaban en el campo de la voluntad así como de proyectos de sociedad pre-establecidos (utopías). Los más notables fueron Henri de Saint-Simon y Charles Fourier.
Es necesario decir que de una parte de estas teorías se forman posteriormente algunos componentes de las doctrinas anarquistas, especialmente por el enfoque en la voluntariedad, entre otros aspectos; pese a eso el socialismo utópico también fue cuestionado por los anarquistas por ofrecer mundos predeterminados fijamente a un modelo al que las personas se tenían que ajustar y no al revés.
Ejemplos [editar]
El socialismo utópico se encuentra dividido en dos ramas: los farms (ideados por Robert Owen) y los falansterios (ideados por Charles Fourier). Del modelo de Owen surgen los llamados Kibutz en Israel, inspirados por su propia ideología sionista.Puedes ayudarte con las wikipedias en otras lenguas.
Participación ciudadana
De Wikipedia, la enciclopedia libre
De los casos de intervención ciudadana en las decisiones del gobierno. Otra de las formas de lo que significa la participación ciudadana es a través de Organización no gubernamental las cuales pugnen por ciertos temas sociales sin sustituir en las funciones del gobierno sino evaluándolas o apoyándolas.
También relacionado con la Democracia deliberativa, en cuanto a poner a discusión los temas de importancia de los ciudadanos en foros organizados o por otras vías.
Últimamente, organismos estatales forman consejos ciudadanos para la administración o evaluación de las políticas publicas. Formados de ciudadanos interesados y expertos independientes.
Artículos Relacionados [editar]
- Iniciativa popular
- Referéndum
- Revocatoria de mandato
- Democracia directa
- Democracia deliberativa
- Organización no gubernamental
- Democracia participativa
Enlaces externos [editar]
Pagina del Area de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Malaga.Utopía
De Wikipedia, la enciclopedia libre
- Para el álbum discográfico, véase Utopía (álbum).
Moro hace referencia a dos neologismos griegos con esta palabra: outopia (ningún lugar) y eutopia (buen lugar).
Tabla de contenidos[ocultar] |
La Utopía de Tomás Moro [editar]
Moro describe una sociedad organizada racionalmente, a través de la narración de los hechos que realiza un explorador, Rafael Hytlodeo. Utopía es una comunidad que establece la propiedad común de los bienes. No existen los abogados y no envía a sus ciudadanos a la guerra -salvo en casos extremos-, pero contrata mercenarios entre sus vecinos más belicosos.Todos los ciudadanos de la isla viven en casas iguales, trabajan por periodos en el campo y en su tiempo libre se dedican a la lectura y el arte. Toda la organizacion social de la isla apunta a disolver las diferencias y a fomentar la igualdad. Por ejemplo que todas las ciudades sean geograficamte iguales.En la isla impera una paz total y una armonia de intereses que son resultado de su organizacion social. En la isla se ha eliminado por completo el conflicto y sus potenciales posibilidades de materializacion. En general se concibe a la comundidad utopiana como una sociedad perfecta en su organizacion y completamente equitativa en la distribucion de los recursos escasos.El gobierno politico de la isla ha sido un tema de controversia para la teoria politica, dada la dificultad que se obtiene al quererlo clasificar segun una perspectiva tradicional(aristotelica). El gobierno de los utopianos conjuga elementos de la aristocracia con elementos democraticos, conjugacion que pone en duda la calificacion de Republica para la isla.Una Republica supone la participacion en el gobierno de todos los ciudadanos, cosa que no pasa en utopia dado el caracter aristocratico de sus gobernantes.Suelen tomarse dos posturas respecto a esta dificultad en el pensamiento politico,posturas opuestas que responden a una pregunta de caracter ontologico en la teoria politica. La pregunta es ¿la identificacion (y por ende su misma escencia)de lo politico esta directamente relacionado con la existencia del conflicto o puede ser autonomo de este?. Pregunta que no tiene una respuesta ultima objetiva si no que dependera de la postura filosofica que se adopte para responderla.Aquellos que entienden a la politica como dependiente del conflicto no encuentran otro regimen politico en la isla que su misma organizacion social, puesto que esto es lo que elimina el conflicto.El gobierno que impera no seria de caracter politico sino administrativo. Aquellos que entiendan la politica como autonoma del conflicto le otorgan un caracter politico al gobierno de los utopianos describiendo asi un tipo de Republica alternativa con algunas salvedades de la concepcion clasica. Desde entonces, se ha empleado el término Utopía para describir tanto obras de ficción que presentan las ideas de un autor respecto a la manera en que una sociedad se debe organizar mejor, como en comunidades fundadas para poner en práctica tales teorías.La utopía puede ser idealista o práctica, pero el concepto ha adquirido una fuerte connotación de perfección optimista, idealista e imposible. La utopía puede ser contrastada con la distopía (antiutopía, pseudoutopía) o con la utopía satírica.
Utopías Modernas [editar]
Muchos autores como Arnhelm Neusüss han indicado que las utopías modernas son esencialmente diferentes a sus predecesoras. Otros en cambio, señalan que en rigor las utopías sólo se dan en la modernidad y llaman cronotopías o protoutopías a las utopías anteriores a la obra de Moro. Desde esta perspectiva, las utopías modernas están orientadas al futuro, son teleológicas, progresistas y sobre todo son un reclamo frente al orden cósmico entendido religiosamente, que no explica adecuadamente el mal y la explotación. Así las utopías expresan una rebelión frente a lo dado en la realidad y propondrían una transformación radical, que en muchos casos pasa por procesos revolucionarios.Se ha criticado que las utopías tienen un carácter coercitivo. Pero también se suele añadir que las utopías le otorgan dinamismo a la modernidad, le permiten una ampliación de sus bases democráticas y han sido una especie de sistema reflexivo de la modernidad por la cual esta ha mejorado constantemente. Por ello no sería posible entender la modernidad sin su carácter utópico.
Las utopías han tenido derivaciones en el pensamiento político -como por ejemplo en las corrientes socialistas ligadas al marxismo y el anarquismo-, literario e incluso cinematográfico a través de la ciencia ficción social. La clasificación más usada, hereda la pretensión del marxismo de estar elaborando un socialismo científico y por tanto restringe el nombre de socialismo utópico a las formulaciones ideológicas anteriores a éste, aunque todas ellas comparten su origen en la reacción a la revolución industrial, especialmente a la condición del proletariado, siendo su vinculación al movimiento obrero más o menos próxima.
Utopía económica [editar]
Las utopías socialistas y comunistas se centraron en la distribución equitativa de los bienes, con frecuencia aboliendo completamente la existencia del dinero. Los ciudadanos se desempeñan en las labores que más les agradan y que se orientan al bien común, permitiéndoles contar con mucho tiempo libre para cultivar las artes y las ciencias. Experiencias prácticas que han sido plasmadas en Comunidades utópicas en el siglo XIX y XX.Las utopías capitalistas se centran en la libre empresa, en una sociedad donde todos los habitantes tengan acceso a la actividad productiva, y unos cuantos al gobierno.
Utopía ecologista [editar]
La utopía ecologista se ha plasmado en el libro Ecotopía, en el cual California y parte de los estados de la costa Oeste se han secesionado de los Estados Unidos, formando un nuevo estado ecologista.Utopía política e histórica [editar]
Una utopía global de paz mundial es con frecuencia considerada uno de los finales de la historia posiblemente inevitables.Utopía religiosa [editar]
La visión que tienen tanto el Islam como el cristianismo respecto al paraíso es el de una utopía, en especial en las manifestaciones populares: encantadoras especulaciones de una vida libre de pobreza, pecado o de cualquier otro sufrimiento, más allá de la muerte (aunque la escatología cristiana del "cielo" al menos, es casi equivalente a vivir con el mismo Dios, en un paraíso que asemeja a la Tierra en el cielo). En un sentido similar, el nirvana del budismo se puede asemejar a una utopía. Las utopías religiosas, concebidas principalmente como un jardín de las delicias, una existencia libre de toda preocupación con calles cubiertas de oro, en una gozosa iluminación con poderes casi divinos, se perciben siempre como motivos suficientes para permanecer fiel a una religión y convertir a nuevos miembros.Bibliografía de obras utópicas [editar]
- La República, de Platón en griego, 370 adC.
- Utopía, de Tomás Moro en latín. (1516)
- La Ciudad del Sol (Civita Solis), de Tommaso Campanella. En latín. (1623)
- La Nueva Atlántida (New Atlantis), de Francis Bacon. En inglés. (1627)
- Christianopolis, de Johann Valentin Andrea. En latín. (1619)
- The Commonwealth, de Gerrard Winstanley. (1652)
- Oceana, de James Harrington. (1656)
- Isla de Tamoe, de Marqués de Sade. (1788)
- Harmony, de Charles Fourier. (1808, 1822, 1829-30)
- Voyage en Icarie, de Ettiene Cabet. En (1840)
- USA 2000, de Edward Bellamy de 1888
- News from Nowhere, de William Morris. 1891
- Una utopía moderna (A Modern Utopia), de H.G. Wells. En (1905)
- Pala, de Aldous Huxley. (1894-1963)
- Shangri-La, de James Hilton. 1933
- En el siglo XXIX Un periodista en 2889, de Julio Verne. (1828-1905)
- Utopía y sociedad ideal, de J.C. Davis.
- Utopías y pensamiento utópico, de F.E. Manuel.
Enlaces externos [editar]
WikcionarioWikcionario tiene una entrada sobre Utopía.
- Utopía (ebook)
- Retamal, Christian. (1998). “Utopía y nihilismo.” Revista del Centro de Estudios Públicos n° 71. Santiago. Chile.
- Retamal, C. (2004). “La fluidez ontológica como propuesta utópica de la globalización. Brechas, posibilidades y conflictos.”
- Utopia and Utopianism es una revista académica especializada en los temas de la utopía y del utopismo.
- utopia_Moore es un grupo Yahoo dedicado a la Utopia
- Utopía y Masonería
- Noticias Utópicas
Ética, Politica y Sociedad
Miguel Giusti
Notas
POLITICA Y ETICA
La política es, antes que nada, una actividad humana, es una actividad que se ejerce por las personas y como tal está regida por la moral, que regula la conducta humana en cuanto al bien y al mal.
Bajo esos esquemas, no se entiende cómo hoy observamos a algunos gobernantes pender su futuro como políticos en el concepto de ser honestos, aunque estén rodeados de colaboradores corruptos.
Creer que con la aportación de un solo individuo las cosas puedan cambiar, es tanto como querer suplantar el valor de la sociedad con el suyo propio y eso es una actitud arrogante.
Por eso todo está relacionado, cuando se habla de gobernantes con más humildad, con honestidad, nos referimos a una conjugación de valores, de virtudes que componen una opción real de liderazgo.
LA POLÍTICA Y LA ÉTICA
1) Concepto de Política.
Según su etimología, "político/a" es lo relativo a la polis, término con que los griegos designan la "comunidad" más amplia, última, no englobada en otra posterior y superior, resultado y condición de la plena realización humana.
En cuanto miembro de la ciudad se es polites. La constitución estructuras y jurídica de la polis es politeia (que puede también, según los contextos, traducirse por ciudadanía, constitución, res pública, democracia).
La idea de polis entraña un sentido de plenitud convivencial que está ausente de los términos latinos civitas, civis, civilis con que literal y respectivamente se traducen polis, polites, politikós. Sustantivado el término, "política" ("la" política) será el conjunto, orden o esfera de todas las actividades e instituciones, saberes y haceres, que se refieren específicamente de uno u otro modo a la polis.
Con el término "política" se designa, en efecto, no sólo un determinado tipo de realidad, sino también los saberes acerca de ésta (descriptivos y/o prescriptivos, teóricos/prácticos, científico-positivos o filosóficos,...).
Por "política" se entiende también tradicionalmente un "arte" (forma de saber práctico inmediato o simple actuar prudencial de quien posee dotes especiales, más naturales que adquiridas, para la dirección, gobernación o pastoreo de "hombres" en colectividad). Según otras acepciones, usuales también en referencia a ámbitos ajenos a su sentido más propio, "política" es, en general, un conjunto de supuestos, principios, medios, actividades con que se organiza y dirige un grupo humano para la consecución de determinados objetivos ("la política de nuestra empresa"); conjunto de criterios y objetivos, proyectos, planes y programas de acción, global o sectorial, de agentes individuales o colectivos, públicos ("la política fiscal del gobierno"), o privados ("la política de ventas de nuestra Casa"). Y "con política" o "políticamente" se quiere decir, según el contexto, "con cuidado", "suavidad", "cortesía".
La ciencia política puede definirse como un conjunto de enunciados descriptivos sobre las instituciones y acciones políticas. Estas instituciones y acciones consisten básicamente en relaciones de autoridad, gobierno y poder. La acción política será, por tanto, el ejercicio de esas relaciones. Ejemplos de acciones políticas son las decisiones legislativas de una asamblea soberana, o las decisiones ejecutivas de un gobierno legítimo.
2) Concepto de Ética.
La ética determina, por medio de enunciados normativos, qué debe hacerse (a qué se está obligado o, en general, qué debe ser). Esta determinación se realiza por dos vías: mediante la formulación de principios generales y particulares, o mediante la elección de un procedimiento ecuánime y generalmente aceptado, capaz de permitir una decisión sobre cada acción éticamente relevante. Cabe una distinción entre los enunciados de la ética: deontológicos y axiológicos. Los primeros se refieren al deber (por tanto se aplican a una acción o a un agente en tanto que obligatoria u obligado). Los segundos se refieren al valor (se aplican a objetos o estados de cosas en tanto que objetivamente valiosos o simplemente valiosos para alguien).
3) La Ética Política.
La ética política puede definirse etimológicamente como la ética propia del estado o la organización social. En este sentido estaría constituida por las normas de acción que efectivamente permiten la convivencia y la cooperación social y coordinan las acciones individuales para fomentar el bienestar general. Por otro lado, desde un punto de vista moderno podemos definir la ética política como la parte de la ética que se ocupa de los principios o normas de acción que deben regir el comportamiento del político en su calidad de gobernante o legislador, responsable, en última instancia, del bienestar y seguridad de todos los miembros del estado.
La ética política adquiere su personalidad a partir de las difíciles relaciones históricas entre ética y política. Mientras la ética filosófica se halla comprometida con la formulación de principios universalmente válidos, que han de generar obligaciones (y, en contrapartida, derechos) irrenunciables, la práctica política se ve abocada a la toma de decisiones que, para hacer compatibles valores en conflicto, han de negar o limitar algunos de los derechos que la ética considera inalienables. Aspectos tópicos de esta vieja disputa son el debate libertad vs seguridad; derecho individual vs interés nacional; derecho de resistencia vs obediencia política, etc.
La ética política es ética aplicada y, «desde la perspectiva de su aplicación, la ética debería ser entendida como el impulso del buen hacer y el rechazo de lo que está mal hecho. Si pensamos en el hacer político, habrá que decir que la ética es el impulso de la buena política y la crítica de la mala política. De algún modo, pues, el discurso ético se encuentra antes y después de la práctica política: antes, porque fija horizontes; después, porque critica sus fallos, desviaciones y omisiones. Si es difícil determinar en qué consiste la buena política, no lo es tanto decir en qué se está equivocando la política, cuando incurre en maldades. De una parte, la política es mala si utiliza procedimientos y medios impropios para fines supuestamente justos y democráticos. La mala política es, en una palabra, la política corrupta. También es mala la política que no se dedica a combatir el mal del mundo: las injusticias, las catástrofes, los privilegios, la violencia, la discriminación, el terror. Ahí es donde entra, como consecuencia, la buena política, dirigida a corregir lo que no es como debería ser» (Camps, V., "El segundo Rawls, más cerca de Hegel", Daimon. Revista de Filosofía, nº 15, 1997, p. 64)
Tradicionalmente se buscaron caminos para someter la política práctica al imperio de los mandatos morales. Este intento proscribiría la injusticia, llenando de contenido ético la acción política. Sin embargo, este anhelo histórico de la filosofía moral se vio contrariado, paradójicamente, por la ética kantiana. En efecto, el rigorismo, universalismo y formalismo kantianos elevaron tanto la exigencia moral que parecía imposible que una práctica política no acabase por dar la espalda a la ética. Hegel supo ver que la moral pura jamás podría llegar a ser práctica. Ante él se abría un dilema: o justificar la aceptación de un imperativo categórico irrealizable o admitir la práctica impura como única alternativa al quietismo. Hegel optó por esto último.
Ahondando en esta escisión entre principios éticos irrealizables y pragmatismo político sin límites externos, Max Weber formuló una distinción clásica en el campo de la ética política: la distinción entre ética de la convicción y ética de la responsabilidad o de las consecuencias. Desde Weber seguimos haciendo uso de esta distinción cada vez que abordamos las relaciones entre ética y política. La acción política se debe al cálculo de las consecuencias de sus actos, mientras que una ética basada en principios inamovibles acaba por no poder dar cuenta de las consecuencias de los actos. Así Victoria Camps sostiene, refiriéndose a la distinción de Weber, que mientras una ética pura juzga, critica y niega la acción (sobre la base de los principios), la acción política acaba ensuciándose las manos. Desde esta perspectiva es imposible que la ética pueda iluminar una teoría de la acción.
Pero precisamente la tarea de la ética política es tratar de salvar ese abismo entre los principios y la acción, entre el individuo y la comunidad política. El contenido de la ética política, así como su alcance y el optimismo con que ha afrontado su cometido, han variado históricamente, dependiendo de la concepción ética dominante. Por eso, creemos que el mejor modo de abordar el carácter y contenido actual de una ética política, e incluso su misma posibilidad, es recorrer las etapas históricas más significativas de la relación entre ética y política, aunque sin perder de vista que nuestro objetivo no es el mero análisis histórico, sino la mejor comprensión del momento actual de esta relación. Con vistas a esta comprensión, nos centraremos en la comparación entre el mundo antiguo y la modernidad, comparación que nos llevará a los problemas contemporáneos y nos sugerirá la solución.